Las Obras sorpresa en la Plaza Mayor

La falta de previsión aboca el remanente a obras de poco calado social dentro de una planificación inexistente e improvisada.

El proyecto de remodelación de la Plaza Mayor surgió por sorpresa este verano. Se publicita en forma de consulta pública sobre un proyecto ya decidido en los despachos político del PP.

Un proyecto que antes no había aparecido en el debate municipal porque evidenciaba un oportuno silencio mantenido por el equipo de gobierno, que ignoraba sistemáticamente los plazos para denunciar las deficiencias de la obra para evitar señalar responsabilidades entre sus propias filas.

Pese a pedir la colaboración ciudadana los planos de la Plaza Mayor ya se habían elaborado. El paripé se evidencia porqué no hubo ninguna intención de prestar atención a las demandas ciudadanos sobre la posibilidad de alojar en dicha plaza el mercadillo de los sábados. Asunto que en su día tuvo una buena acogida al ser un espacio céntrico a la vez que dotado de parking público. Los problemas estructurales que presentaba para albergar el mercado podrían haber sido tratados con la remodelación. El equipo de gobierno se limitó a simplificar la consulta a los comentarios vertidos en Facebook acerca de la falta de zonas de sombra y la necesidad de arbolado y más naturaleza.

El proyecto, que tan subrepticiamente entró a formar parte de las inversiones estrella del remanente es otra improvisación más a la que no se le puede dar soporte desde una perspectiva de gestión seria, programada y prioritaria.

Se echa de menos este tipo de planteamiento para las posibilidades que ofrece el acceso al remanente, pero en vez de prevenir los problemas estructurales el PP ha optado por una improvisación de tintes pre electoralistas y políticas de artificio. Nos abstenemos en dar soporte a este tipo de política. Mientras ostenten poder nos veremos sometidos a proyectos sin proyección a futuro, con la única intención de licitar obras, con mucho gasto asociado, pero sin ninguna explicación a los pagadores de impuestos del porqué se realizan.

Obsérvese que desde el ayuntamiento se ha optado por unas modificaciones ornamentales para no entrar a discutir el origen de las graves fallas estructurales presentes casi desde el inicio, grietas, humedades y desprendimientos.

Para evitar explicar el levantamiento de toda la cubierta, el ayuntamiento decide emplazar un bar en el centro. Todo esto, sin estudio de viabilidad económica, impacto sobre otros establecimientos del entorno o demanda social del mismo.
El asunto evidenciaba un oportuno silencio mantenido por el equipo de gobierno, que ignoraba sistemáticamente los plazos para denunciar las deficiencias de la obra para evitar señalar responsabilidades entre sus propias filas.

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