¿Cómo hemos llegado al actual urbanismo sin límite de alturas? …para entender el presente hay que conocer al detalle el pasado… Aquí compartimos los enlaces a varios artículos que lo explican.

 Hagamos un esfuerzo por retroceder a 2008. Hace casi una década. Entonces, en todo el litoral valenciano se construye a mansalva. Miles y miles de edificios cada año. Tantos, que hasta el Parlamento Europeo elevará varias quejas. El urbanismo es la única economía.

CRONOLOGÍA: Una década de urbanismo y política en Calp

Mayo 2007 Después de doce años de hegemonía del PP, un tripartito formado por PSPV, Bloc y PSD se hace con el poder con el socialista Luis Serna como nuevo alcalde.
24 de septiembre 2008 El edil del Bloc Ximo Tur presenta una moción de censura junto a PP y PSD para convertirse en alcalde
25 de septiembre 2008 Serna denuncia oscuras razones urbanísticas tras la moción
6 de octubre 2008 La moción sale adelante. Tur, alcalde con el apoyo de Javier Morató (PP), quien se vería acosado por varios escándalos judiciales por su propia gestión.
30 de octubre 2008 Los votos de Tur, PP y PSD permiten liberalizar las alturas de los hoteles de Calp
26 de marzo 2009 El PSPV advierte a la Generalitat de que la modificación incumple la normativa autonómica y exige su intervención
Mayo 2011 El PP recupera la alcaldía con César Sánchez.
Febrero 2015 El ayuntamiento concede licencia al hotel Suitopia, con 30 alturas y el nuevo gigante del litoral. En julio, comienzan las obras
12 de julio 2017 El pleno aprueba con los votos del PP y sus socios liberalizar alturas en el Saladar, junto al humedal de Les Salines
21 de septiembre 2017 Un informe revela sobreedificabilidad en el Suitopia. PSPV y Compromís exigen la intervención de la Generalitat (de nuevo, una década después)
En marzo de 2009, Luis Serna enviaba un escrito a la Generalitat alertando de que lo que había hecho el gobierno surgido de la moción de censura violentaba la propia normativa autonómica, lo que suponía “una ilegalidad administrativa y distintas de tipo penal”, entre las que contabilizó las de “fraude de ley, desviación de poder y prevaricación”. Los socialistas exigieron a València que se limitara esa edificabilidad para poner coto al urbanismo salvaje.
Mientras que el actual equipo de gobierno calla, nosotros seguimos manteniendo el mismo criterio.

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