Preparados para la Elección

Precipitadas Promesas, algo histriónicas, nos anuncian lo que ya pocos desconocen, y es que las  elecciones de mayo 2023 se acercan. En Calp no seremos menos, a bombo y platillo, con cierto talante ayusiano, y, por supuesto, aprovechando las infraestructuras municipales, la alcaldesa interina compartía su intención de perpetuar ese reinado de vírgenes, escaleras mecánicas y crispación alumbrada.

La declaración de intenciones no pudo ser más clara: que para los próximos 9 meses hay orquestada una provisión continua de “pan y circo”, un plus de crispación en base ideológica sazonado por un ninguneo sistemático a todas las fuerzas políticas que puedan hacer sombra, incluidos por supuesto, sus actuales aliados. Ah, y un plan de alquitranado previamente desconocido.

Pero la decisión para la que Calp se debe preparar no es la que muchos sopesan, no va de partidos, será una cuestión más sistémica, de utilidad social y cariz racional. En múltiples ocasiones hemos sido testigos de cómo los caducos argumentarios populistas que exponía el gobierno local no aportaban nada a la política calpina, solo extendían innecesariamente las sesiones plenarias y finalmente quedaban en nada más que un tubo de escape para una política inútil.

El pragmatismo activista del 98 ha degenerado en un postureo cínico que empieza a perjudicar la sociedad calpina en sus estructuras de convivencia y bienestar. El PP ha demostrado que puede alcanzar la alcaldía con los perfiles más bajos de su historia, además quiere presumir abiertamente de impunidad por corrupción, inacción política y el retraso general al que han sumido Calp en la última década. ¿Un preludio al fin de época?

Sí, retraso. Calp no ha tenido el desarrollo en infraestructura sanitaria, educacional ni asistencial del que gozan municipios cercanos. Y ¿por qué? -Básicamente porque las políticas se llevaban a cabo por personas más preocupadas de su propia figura que la del municipio. Muchos venían a mejorar su propia economía, y lo consiguieron. Imperaba el interés propio acompañando al de las élites promotoras. Una jerarquía poco deseable.

Mientras Calp adolecía de estas carencias, el debate político se secuestraba por derroteros improductivos. En temas de Sanidad, barracones y precariedad, por un lado, silencio por otro. Desde el ayuntamiento nunca quisieron incomodar la empresa que se había puesto al frente del desastre. Cuando la Educación dejó de ser una plataforma prevista para generar beneficios a través de un proyecto de privatización, se convirtió en otra para sitiar al Consell, sin la intención de construir nada, solo derruir. Un orden que debiera invertirse.

La distracción de la opinión pública se conseguía con conciertos, iluminaciones y pasacalles, pero también con polémicas gratuitas, proyectosimprovisados y postureo homófobo e ignorante. Temas como la conciencia medioambiental, el ecologismo, se relegaba a notas de prensa sin acción real alguna. La causa LGTBI gozaba de un apoyo institucional discreto e impostado, ayudando que en la calle proliferase la impunidad del relato contrario. El tema feminista, confiscado por los alardes de “soy alcaldesa porque yo lo valgo”, eclipsando de facto, la lucha de todas las mujeres que posibilitaron esa afirmación. Demasiado humo para tan poco fuego.

Lo dicho, el 2023 no irá de opciones políticas. La decisión que se vaya a tomar es la de participar o no en un cambio necesario. Un cambio que vendrá de la participación cívica, o que no será. Una cuestión que no se dirimirá entre la derecha ni la izquierda, una cuestión entre aquellos que quieran un progreso real para Calp y los que no lo quieran. No hay elección inocua, todo tiene consecuencias. Y lo principal será el enfoque, desde el convencimiento, y es que el bienestar de la comunidad lleva inexorablemente al propio, y es ese el orden en el que debe suceder, y no al revés, como hasta ahora. Si es cierto que se nos define por nuestras elecciones, que estás siempre sean las mejores para Calp.

Marco Bittner
Concejal del Ayuntamiento y
Secretario de organización del PSPV PSOE
Calp

Cuando la Educación dejó de ser una plataforma prevista para generar beneficios a través de un proyecto de privatización, se convirtió en otra para sitiar al Consell, sin la intención de construir nada, solo derruir.

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