OPINIÓN Marco Bittner Concejal del Ayuntamiento de Calp

Cloroformo y naftalina

Hace ya meses que todos los participantes se quejan de los plenos calpinos, el debate ha perdido su significado y se han convertido en veladas maratonianas y soporíferas de cinismo y embuste

La fama de los plenos de Calp se expande, conocidos ya, por el hartazgo de los participantes, donde ni los funcionarios, ni la prensa -todos los que por obligación profesional están citados-, ni los mismos políticos, ya sean aspirantes o titulares, aguantan el sinsentido instaurado por Ana Sala. Pudiendo haber durado una décima parte, el último, superaba las 5 horas. La estrategia es aburrir, ahuyentar el debate y sobre todo, cansar al oyente, si nadie se entera, mejor.

  • Las partes técnicas pasan sin pena ni gloria. Incluso las propuestas más políticas o son incongruentes o no saben venderse. El uso de la función moderadora que se ejerce desde alcaldía es distorsionador, alterna entre amenaza, impertinencia y mitin bananero.
  • Curioso que en temas como el sanitario pasemos del «nunca hemos oído ninguna queja de Marina Salud» a presentar mociones contra la empresa, con una tan bien disimulada abstención de la titular de la cartera que casi nadie se dio cuenta. Encontramos que la alcaldesa sacrifica sin miramiento a sus peones para rascar algunos votos con mociones simbólicas que sabe de imposible cumplimiento. Eso sí, todo se arregla señalando consellería, de todo, confundiendo temas, tiempos y situaciones.
  • Puntos álgidos de cinismo alcanzamos con las mociones propuestas por la oposición. Pese a ser buenas, se vota en contra, no porque no gusten, sino por todo lo contrarío. Según el gobierno, ya las están haciendo ellos, cómo van a votar a favor que ya está en marcha. Una fórmula repetida tantas veces, la estrategia ha perdido la credibilidad, más cuando acostumbran a presumir de logros en sus monólogos finales. Y claro, hacen tantas cosas, no pueden decirlas todas.
  • Triste resulta el recurso de la mentira, sobre todo en líneas de acción que beneficiarían a la totalidad de habitantes. Las intervenciones del socio de gobierno son exclusivamente para la alabar la fuerza política que en campaña dijo no apoyar nunca, la autoescucha complaciente y un apostillado ideológico que hace tiempo que abandonó la centralidad. Se busca crispar, incluso cuando la intención de voto es favorable.
  • Los temas que no gustan son tachados de ideológicos, banderas en lugares públicos, rotundamente no, a no ser que representen cristos o vírgenes, así nos va.

Como regalo, la alcaldesa condonó la recta final a su concejales, para evitar que el reloj cerrará su ciclo y se invalidará la sesión plenaria, no por ahorrar el martirio a los asistentes. El vaciado consciente del máximo órgano de representación de los calpinos es el reflejo de un modo de gobierno, igualmente vacío. Vacío, como las actas de las juntas de gobierno, las respuestas a las preguntas, la lista de las subvenciones y o los proyectos de futuro para Calp.
Y revestidos de prepotencia en su torre de marfil, las concesiones democráticas para con la oposición se limitan a dejar que aplaudamos sin cuestionar su incompetencia, evidentemente, mientras haya posibilidad mejorar Calp, no nos conformaremos con eso.

Mientras la alcaldesa practica el difícil arte de aspirar y sorber, su socio de gobierno explica de porque vota en contra de lo aquello con lo que está de acuerdo.

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