El Walhalla berlanguiano

Opinión

¡Qué diferencia entre aquel lugar místico que describe la mitología nórdica y su homónimo capino! El celestial acoge a los escogidos héroes guiados por valquirias tras mostrar su bravura en batalla, el emplazamiento mundano, visto lo visto, entre cachimbas y billares, albergaba todo lo contrario. La disputa versa, no sobre la infracción, sino sobre quien la señala.

La historia es conocida, ¿alguien pone en duda que los medios no informaran de la intervención? Y pese a todo, el asunto se disipó con el tiempo, como otros muchos, en la vorágine de noticias que nos asolan cada día. Incluso el comentario final, que discretamente daban algunos medios, de que se trataba de “hijos de familias de todos los ámbitos muy influyentes de la ciudad”. Pasó sin pena ni gloria. Ahora, casi medio año después, el asunto vuelve a los titulares, en forma de instrucción de un expediente disciplinario a los agentes, que, en este caso, cumplían diligentemente con su deber. Desde luego que no parece la mejor forma de conseguir el olvido de lo acaecido, es más, se consigue un efecto Streissand, la propagación no deseada de algo que se quiere mantener fuera de la esfera pública. Acusación y arbitrariedad sustituyen acatamiento y disculpa

Se desconoce la promotora del expediente, ¿quién lo instruye? ¿con qué fin? Ni tampoco si se incardina dentro de una normalidad protocolaria -Pocos casos similares encontramos-, más bien, todo lo contrario. Municipios vecinos relatan con orgullo el trabajo policial para frenar las fiestas ilegales durante la pandemia, con el noble fin de disuadir a los ciudadanos noveles de cometer estas felonías.

Pero Calp es diferente, estamos malamente acostumbrados a ver que la defensa de los intereses particulares prima sobre el interés general. Es una actitud rancia que llevamos sufriendo de forma recurrente por parte del gobierno local. Lleva años dibujándose con demasiados trazos para pasar desapercibido: el obsceno urbanismo calpino, las adjudicaciones, concursos, plazas… Se han denunciado la manipulación de documentos, contratos, incluso la profanación de datos y de nichos. Nada de los anterior inició expediente informativo alguno. Se evidencia una gestión a dos velocidades que si es tolerada se perpetuará mientras no se actúe consecuentemente en las urnas.

"Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo"
“Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo”

La ciudadanía no solo merecemos una explicación más detallada de lo que ha pasado, si no que ayuntamiento ya está llegando tarde en ofrecerla. Desde el exterior, la imagen es nefasta, no solo se omite la condena de los hechos, sino que se respalda la acción ilegal cometida. En el contexto actual, aparentemente, se miden las cosas atendiendo al nivel socioeconómico y/o la afinidad política de los actuantes. ¿Hemos vuelto al medievo? Esta desigualdad social es síntoma y nutriente del caciquismo. Está claro que la caspa no va a acabar con la democracia, pero si entorpece su avance. Solo el pensamiento crítico podrá poner remedio.

En solo dos años, el gobierno liderado por Ana Sala ha construido un mosaico de conductas que muchos pensamos extintas. Una concatenación de cacicadas, superando incluso aquella infame recolectan de firmas entre los empleados de una conocida empresa calpina para evitar la protección de miles de metros cuadrados de terrenos de su propiedad.

Esta alcaldía bufa vuelve a poner en duda su propio futuro, las decisiones tomadas y, sobre todo, la integridad de estas. Ya no arranca sonrisas, solo muecas de desaprobación, incluso en sus propias filas. Si algo ha quedado claro en este tiempo, es que cuando algo contraría a nuestra edil de secano, es la primera en cerrar grifos y abrir expedientes.

Marco Bittner,
Secretario General del PSPV-PSOE Local

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